Un buen mantenimiento del termo eléctrico marca la diferencia entre un equipo que dura muchos años y otro que empieza con ruidos, fugas y más consumo de luz de la cuenta. La cal, el desgaste del ánodo de magnesio y las pequeñas fugas internas son los grandes enemigos del depósito.
Aquí verás qué puedes hacer tú (revisiones visuales, purga, temperatura adecuada) y qué debe revisar un servicio técnico (ánodo, resistencia, descalcificación, válvula de seguridad), con un plan por frecuencia para alargar la vida del aparato y evitar averías caras.
Información esencial sobre el mantenimiento del termo eléctrico de un vistazo rápido
- El mantenimiento del termo eléctrico evita fugas, roturas de depósito y consumo eléctrico innecesario.
- La cal y la corrosión son las principales causas de averías internas.
- Tú puedes vigilar fugas, ruidos, temperatura y purgas básicas.
- El técnico se ocupa del interior: ánodo, resistencia, juntas, descalcificación profunda.
- En aguas duras, conviene adelantar las revisiones del termo y no esperar a que falle.

Cómo funciona un termo eléctrico y por qué importa para su mantenimiento
Un termo eléctrico es un depósito de agua con:
- Resistencia eléctrica, que calienta el agua.
- Termostato, que regula la temperatura.
- Ánodo de magnesio, que se sacrifica para proteger el interior del calderín.
- Válvula de seguridad, que libera presión si algo va mal.
A diferencia del calentador de gas, acumula litros y los mantiene calientes muchas horas. Eso significa más tiempo en contacto con la cal, sobre todo a temperaturas altas, y más riesgo de corrosión si el ánodo está gastado.
Por eso el mantenimiento del termo eléctrico se centra en dos frentes: controlar la cal y vigilar la protección contra la corrosión para que el depósito no termine perforado.
Plan básico de mantenimiento del termo eléctrico que puedes hacer tú
Antes de tocar nada: seguridad
- Desconecta el termo del interruptor o del magnetotérmico.
- Cierra la llave de entrada de agua si vas a purgar o vaciar.
- Deja que el agua se enfríe un poco para evitar quemaduras.
El mantenimiento del termo eléctrico siempre empieza por evitar sustos con electricidad y agua caliente.
Revisiones visuales periódicas
Cada mes o cada pocos meses:
- Mira si hay goteos en conexiones, válvula de seguridad o parte baja del termo.
- Revisa que no haya óxido en la base ni hinchazones raras en la carcasa.
- Fíjate en si el tiempo de calentamiento ha aumentado sin cambiar hábitos.
Si ves algo sospechoso, es el momento de pedir revisión antes de que la avería vaya a más.
Ajuste de temperatura y uso diario
Para un mantenimiento del termo eléctrico sensato:
- Mantén la temperatura entre 50 y 60 ºC. Es suficiente para confort y para reducir cal y bacterias.
- Evita tenerlo siempre al máximo; la cal se pega mucho más rápido.
- Si te vas semanas, puedes apagar el termo o bajarlo, según recomienda el fabricante.
Purga y vaciado parcial de sedimentos
En zonas con mucha cal, una parte del mantenimiento del termo eléctrico es eliminar sedimentos del fondo:
- Corta corriente y agua.
- Abre un grifo de agua caliente para aliviar presión.
- Usa la válvula de seguridad siguiendo las indicaciones del manual para dejar salir algo de agua y arrastrar sedimentos.
Si quieres vaciarlo del todo o abrirlo, mejor que lo haga un técnico para no dañar juntas ni perder garantía.
Limpieza exterior y entorno
- Mantén la zona seca y limpia.
- No apoyes objetos sobre el termo ni tapes la parte inferior.
- Así detectarás antes cualquier cambio en el estado del aparato.
Tareas de mantenimiento del termo eléctrico para un técnico
Hay parte del mantenimiento del termo eléctrico que exige abrir el aparato, manejar componentes eléctricos y asegurar la estanqueidad. Eso debe hacerlo siempre un profesional.
Revisión y cambio del ánodo de magnesio
El ánodo se “sacrifica” para que no se oxide el interior del depósito. Con el tiempo se consume.
- En zonas de agua dura, puede ser necesario cambiarlo cada 1–2 años.
- Si se descuida, la corrosión ataca al calderín y acorta la vida del termo.
El técnico abre la brida, revisa el estado del ánodo y lo sustituye si está muy consumido.
Limpieza interna y descalcificación del depósito
Una parte clave del mantenimiento del termo eléctrico es retirar la capa de cal que se acumula en el fondo y sobre la resistencia:
- Se vacía el depósito por completo.
- Se abre la tapa de registro y se limpia el interior con herramientas adecuadas.
- Se revisan juntas, tornillería y estado general del calderín.
Hacer esto sin experiencia puede provocar fugas al volver a montar, por eso es trabajo de técnico.
Revisión de resistencia y termostato
El profesional mide consumos y comprueba si la resistencia trabaja correctamente.
- Si está muy cubierta de cal o dañada, se sustituye.
- También se comprueba el termostato y se ajusta o cambia si no regula bien la temperatura.
Válvula de seguridad y conexiones
- Se verifica que la válvula de seguridad abre bien con la presión adecuada y no gotea de forma continua.
- Se revisan manguitos dieléctricos, cables y conexiones internas para evitar problemas eléctricos o de corrosión galvánica.
Tabla: tareas de mantenimiento del termo eléctrico por frecuencia
| Frecuencia | Tarea | Quién debe hacerla |
|---|---|---|
| Mensual | Revisión visual de fugas y óxidos | Usuario |
| Cada 3–6 meses | Comprobar ruidos y tiempo de calentamiento | Usuario |
| Cada 6–12 meses | Revisar temperatura de consigna (50–60 ºC) | Usuario |
| Cada 1–2 años | Revisar ánodo de magnesio y estado interior | Técnico especializado |
| Cada 1–2 años | Limpieza interna y retirada de sedimentos | Técnico especializado |
| Según síntomas | Revisión de resistencia, termostato y válvula | Técnico especializado |
Este esquema hace el mantenimiento del termo eléctrico mucho más fácil de seguir sin obsesionarse.
Síntomas de desgaste: cuándo tu termo pide ayuda
Algunas pistas claras de que el mantenimiento del termo eléctrico llega tarde:
- El agua caliente se agota mucho antes.
- El termo hace ruidos de crujidos o burbujeo al calentar.
- Notas goteos en la base, en las tomas de agua o en la válvula.
- El agua sale con color extraño o algo de suciedad al abrir el grifo de caliente.
- El equipo tiene más de 10 años y suma averías cada poco tiempo.
En estos casos, conviene valorar si compensa seguir invirtiendo en mantenimiento del termo eléctrico o si es mejor plantear un cambio de aparato por seguridad y eficiencia.
Errores habituales en el mantenimiento del termo eléctrico
- Manipular el termo sin cortar la corriente.
- Subir la temperatura al máximo “para que dure más el agua caliente”.
- Ignorar goteos leves en la válvula o en las conexiones.
- Abrir el termo por tu cuenta, romper juntas y perder la estanqueidad.
- No adaptar el mantenimiento del termo eléctrico a la dureza del agua de tu zona.
Preguntas frecuentes sobre mantenimiento del termo eléctrico
¿Cada cuánto tiempo hay que hacer el mantenimiento del termo eléctrico?
Como mínimo, una revisión anual por parte de un técnico y revisiones visuales cada pocos meses. En aguas duras, el ánodo y la cal obligan a adelantar algunas tareas y no esperar a que aparezcan fugas o ruidos.
¿Puedo cambiar yo el ánodo de magnesio del termo?
Técnicamente es posible, pero implica abrir el depósito, manejar juntas y componentes eléctricos. Lo más prudente es que esa parte del mantenimiento del termo eléctrico la haga un profesional para no comprometer la estanqueidad ni la seguridad.
¿Qué temperatura es más recomendable para el termo eléctrico?
En una vivienda normal, 50–60 ºC suele ser un buen equilibrio entre confort, consumo y formación de cal. Por encima de ese rango, el termo gasta más y la cal se fija mucho más deprisa en la resistencia y en el depósito.
¿Es normal que el termo gotee por la válvula de seguridad?
Un goteo muy puntual durante el calentamiento puede ser normal por la expansión del agua. Pero si la válvula gotea de forma continua, conviene revisarla dentro del mantenimiento del termo eléctrico, porque puede estar dañada o haber un problema de presión.
¿Cuándo compensa cambiar el termo y no seguir reparando?
Cuando el termo tiene más de 10 años, ha sufrido varias averías seguidas o presenta óxido en la base, probablemente sea mejor invertir en uno nuevo. Seguir gastando en mantenimiento del termo eléctrico muy viejo puede salir caro y no resolver el riesgo de fuga.
Resumen práctico para cuidar tu termo eléctrico muchos años
Un mantenimiento del termo eléctrico mínimo, pero constante, ahorra dinero y problemas: vigila fugas, ruidos y temperatura, deja el interior en manos de un técnico y adapta la frecuencia de revisiones a la dureza del agua. Llevar un pequeño registro de fechas y tareas ayuda a no olvidarse. Y ante cualquier duda de seguridad, fugas o desgaste avanzado, lo mejor es parar, cortar corriente y contar con un servicio técnico especializado para decidir si merece la pena mantener el termo o sustituirlo por uno más eficiente.
